Por este motivo, querer concienciar a las personas que descargan en internet algo de que están haciendo algo mal y tienen que sentirse culpables no parece una buena idea. Por otro lado, la forma de la página tiene un fondo interesante. Presenta a cantantes de grupos inexistentes simulando a otros que si existen, simulando películas que también guardan relación con un género. En mi opinión, es ejemplo de querer proteger grupos, películas y en definitiva obras que mueven muchísimo dinero no por su calidad cultural (y si no que opinen músicos, críticos de películas y ciudadanos en general), sino por otras cosas como imagen y márketing.
Si quisieran proteger de verdad la cultura, evitarían que las empresas grandes absorvieran a las más humildes, se subvencionaría a los verdaderos creadores. Lo que existe ahora es un mundo ideal en el que gente que no sabe hacer nada de verdad interesante se lucra debido a un negocio muy bien montado.
Además, pagaremos el cánon digital...
La noticia en soitu.es
1 comentario:
Pues por fin encontré tu blog. Fue una letra díscola, de las que se aburren de ser no más que eso, una letra, y sueñan con garbear más allá del abécédé de aulas , liceos pueriles o mi misma vista. La muy cnodenada se me esquivó, la muy S - que así dice llamarse la condenada, S de sútil o sigilosa. Sin duda, ahora evadida y libre, disfrutará de un martini en tierras exóticas del Caribe o la Indochina.
Que habría de esclavizarlas, tal como se hizo con las palabras, atarlas a nuestro gusto estético o histórico con cuerdas de plata fina, moldearlas à notre gré y hacerlas humanas. Las letras son orgullosas, dicen de ser absolutas y de no significar más que a sí mismas. Tanta pureza me hace pensar en el racismo: una S es tan sólo una S, ni un coche ni Bruselas. Por suerte, las hay mestizas y fieles al hombre, la jota, la te.
Bueno, no sigo más. En vez de soltar paridas me voy a leerlas. Cu!
Publicar un comentario