Por este motivo, querer concienciar a las personas que descargan en internet algo de que están haciendo algo mal y tienen que sentirse culpables no parece una buena idea. Por otro lado, la forma de la página tiene un fondo interesante. Presenta a cantantes de grupos inexistentes simulando a otros que si existen, simulando películas que también guardan relación con un género. En mi opinión, es ejemplo de querer proteger grupos, películas y en definitiva obras que mueven muchísimo dinero no por su calidad cultural (y si no que opinen músicos, críticos de películas y ciudadanos en general), sino por otras cosas como imagen y márketing.
Si quisieran proteger de verdad la cultura, evitarían que las empresas grandes absorvieran a las más humildes, se subvencionaría a los verdaderos creadores. Lo que existe ahora es un mundo ideal en el que gente que no sabe hacer nada de verdad interesante se lucra debido a un negocio muy bien montado.
Además, pagaremos el cánon digital...
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